Nuestros adolescentes usan Facebook. Sí, pero
ahora lo identifican como un sitio enfocado para personas adultas. Están sus
padres, tíos, abuelos, amigos de sus padres… Y nuestros adolescentes se sienten
“vigilados”.
Así que ahora se mudan a otras plataformas
digitales. Facebook no
es un sitio cómodo para interactuar con naturalidad con sus amigos, porque
se sienten observados por sus familiares y los familiares de sus amigos. ¿A
dónde se mudan nuestros adolescentes? Pues a Snapchat, Instagram, Ask.fm y Twitter.
En muchos casos no es que usen una de ellas, es que se encuentran en todas al
mismo tiempo.



Bueno, una pequeña apreciación: Snapchat no es una Red Social. Es una
aplicación móvil que te permite añadir contactos y enviarles mensajes en forma
de fotografía, que se “autodestruirá”
al cabo de unos segundos. Funciona de forma similar a una app de mensajería instantánea,
permitiéndote añadir contactos y enviarles mensajes en forma de fotos o vídeos
de forma individual o a grupos. La principal diferencia es que tú seleccionas el tiempo que el receptor podrá
ver ese mensaje (de 1 a 10 segundos) antes de que se destruya.

La clave de su éxito está en el anonimato. Cuanto más exhibicionistas son las redes
sociales, más se busca la capacidad de hacer cosas sin que nadie se entere.
Si aún no te han hecho preguntas, no hay problema: puedes recibir cuestiones
aleatorias que nos dará la propia página web. Así, completas tu perfil con
tus respuestas y consigues que los demás usuarios te sigan, pudiendo marcar con un "me
gusta" las respuestas que más nos gustan de los demás.
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