lunes, 30 de noviembre de 2015

Los adolescentes huyen de facebook



Nuestros adolescentes usan Facebook. Sí, pero ahora lo identifican como un sitio enfocado para personas adultas. Están sus padres, tíos, abuelos, amigos de sus padres… Y nuestros adolescentes se sienten “vigilados”. 


Así que ahora se mudan a otras plataformas digitales. Facebook no es un sitio cómodo para interactuar con naturalidad con sus amigos, porque se sienten observados por sus familiares y los familiares de sus amigos. ¿A dónde se mudan nuestros adolescentes? Pues a Snapchat, Instagram, Ask.fm y Twitter. En muchos casos no es que usen una de ellas, es que se encuentran en todas al mismo tiempo.

Instagram es la red social “de las fotos” en la que los/as adolescentes comparten fotos para recibir halagos o en la que comparten sus experiencias (vacaciones, salidas, compras,…) a través de fotos.



Twitter, para los adultos que deben supervisar a los menores, es vista como una red social “light” en la que ver noticias y temas similares. Sin embargo, nuestros/as adolescentes comparten infinidad de información, vídeos, fotos, música y siguen a gran cantidad de famosos o pseudofamosos. Por otra parte, en twitter pueden utilizar los mensajes privados o mensajes directos entre usuarios y que los adultos no suelen supervisar por olvido o desconocimiento, y a los cuales debemos de acceder con el consentimiento del usuario.

Todo el mundo habla de Snapchat pero no todos saben cómo funciona. Snapchat es el nuevo fenómeno social que arrasa entre los más jovenes. Su éxito ha llegado a un punto en el que Facebook intentó comprarlo por 3000 millones.

Bueno, una pequeña apreciación: Snapchat no es una Red Social. Es una aplicación móvil que te permite añadir contactos y enviarles mensajes en forma de fotografía, que se “autodestruirá” al cabo de unos segundos. Funciona de forma similar a una app de mensajería instantánea, permitiéndote añadir contactos y enviarles mensajes en forma de fotos o vídeos de forma individual o a grupos. La principal diferencia es que tú seleccionas el tiempo que el receptor podrá ver ese mensaje (de 1 a 10 segundos) antes de que se destruya.

Y el último lugar al que se mudan nuestros adolescentes es Ask.fm ¿Qué es Ask.fm? Es la red social que permite formular preguntas a otros usuarios con tu perfil. o de forma anónima. y donde recibes preguntas que tú decides si quieres responder o no. ¿Qué has querido saber siempre y nunca te has atrevido a preguntar? ¿A qué pregunta nunca responderías? ¿Te atreverías a hacer preguntas de forma anónima que nunca harías con tu nombre?


La clave de su éxito está en el anonimato. Cuanto más exhibicionistas son las redes sociales, más se busca la capacidad de hacer cosas sin que nadie se entere. Si aún no te han hecho preguntas, no hay problema: puedes recibir cuestiones aleatorias que nos dará la propia página web. Así, completas tu perfil con tus respuestas y consigues que los demás usuarios te sigan, pudiendo marcar con un "me gusta" las respuestas que más nos gustan de los demás.

martes, 24 de noviembre de 2015

La lamentable seguridad de WhatsApp y compañía

Vamos a hacer un pequeño repaso a la seguridad en tus aplicaciones de mensajería instantánea ya que, desde la última vez que escribimos sobre este tema, ha habido algunas mejoras (o no).

¿Es tu aplicación de mensajería favorita realmente segura? Lo más probable es que la respuesta sea no. Resulta curioso que hace no mucho leyera que se han robado fotos privadas de más de 200.000 cuentas de Snapchat.


La mayoría de las aplicaciones aseguran proteger tus mensajes, fotos o vídeos. Pero no incluyen elementos tan importantes como el cifrado punto a punto o borrado seguro de los mensajes.

Ya que nuestro WhatsApp no es seguro, vamos a seguir algunas breves indicaciones para poder mejorar esa seguridad. 

Escribimos sobre WhatsApp por ser la más utilizada y, además, una de las menos seguras, pero es aplicable a cualquier aplicación de este tipo.

Es habitual que las aplicaciones de mensajería instantánea en smartphones no pidan usuario y contraseña cada vez que las utilizamos. Esto significa que, en caso de pérdida o robo de un smartphone, la persona que se haga con el dispositivo puede enviar mensajes a todos los contactos de la víctima haciéndose pasar por ella. Si detectas un comportamiento extraño de uno de tus contactos, te solicita información sensible, te pide un favor muy comprometedor, etc., asegúrate de que esa persona es quien dice ser.

Hace poco nos pasó un caso similar, pero utilizando el correo electrónico. Un correo que llega desde la cuenta de un conocido que ha tenido un problema, está en el extranjero y le han robado el teléfono y la cartera, sólo se acuerda de una dirección de mail y necesita 750€ para, al menos, poder salir del país.

Para evitar este tipo de problemas debemos establecer una contraseña de bloqueo en el smartphone. Así impediremos que alguien que no la conozca pueda utilizar el dispositivo.

Cuidado con hablar con usuarios que no conocemos. La persona real con quien estamos intercambiando mensajes puede no corresponderse con la persona que aparece en la foto de perfil, ya que cualquiera puede poner la foto de quien quiera. Cuando tengamos una conversación con un desconocido, no debemos facilitar información o imágenes personales. Es la mejor forma de evitar que pueda ser utilizada de forma malintencionada. Y, sobre todo, cuidado si te manda un enlace, pues puede suceder  que, al aceptar, te descargues un troyano o un virus que te deje sin smartphone.

Captura de pantalla con un mensaje de WhatsappSí, existen virus en la mensajería instantanea ¿virus en WhatsApp? Sí. Los ficheros recibidos a través de aplicaciones de mensajería instantánea, sea cual sea el dispositivo, pueden contener virus. Éstos no sólo afectan a los ordenadores, sino que también existen virus para tabletas, smartphones y todo tipo de equipos.

Normalmente los recibimos a través de ficheros adjuntos o aparecen en una conversación de chat a través de mensajes con un enlace que nos redirige a una web maliciosa. 

Debemos instalar un antivirus en todos los dispositivos que utilicemos, mantener el programa antivirus siempre actualizado y no aceptar archivos de contactos que no conozcamos.


Luego está el tema de los grupos. Una mañana te levantas y estás en un grupo con 100 personas, de las cuales sólo conoces a una (y poco). La práctica de crear grupos para el envío simultáneo de mensajes a varias personas puede resultar muy útil en aplicaciones como WhatsApp, Telegram o Line. Pero hemos de tener en cuenta que al crear un grupo, estamos difundiendo el número de teléfono de cada una de ellas al resto de miembros del grupo. Esto puede no ser conveniente en grupos de personas que no se conocen.

A día de hoy, las aplicaciones de mensajería instantánea no permiten la opción de ocultar los números de teléfono cuando creamos un grupo, como podemos hacer al enviar un email con copia oculta a muchas personas. Por ello, es conveniente asegurarse de que las personas que vamos a incluir en un grupo están de acuerdo y no se oponen a compartir su número de teléfono con el resto de miembros.

lunes, 16 de noviembre de 2015

¿Tienes Gmail? Inbox puede responder a los correos por ti

En Abril os hablamos de Inbox, una aplicación de Google que mejora su experiencia de correo vía Gmail. Inbox es una aplicación de Google que te permite leer y tener organizado tu correo de Gmail de una manera más eficaz. Llevo ya más de 6 meses con esta aplicación en mi Smartphone, y en su versión para navegador, y no me veo regresando a Gmail. Pues ahora Google le ha dado una vuelta de tuerca.

Ya existen las respuestas automáticas y predeterminadas en algunos servicios cotidianos, como los de las llamadas. Si no respondes el teléfono, envía un SMS con un mensaje automático. Los Apple Watch pueden (dependiendo de las aplicaciones) generar respuestas predeterminadas dependiendo del contenido del mensaje recibido.

Google quiere hacer eso mismo pero con sus correos, y lo hará por mediación de Inbox. Inbox generará una serie de respuestas acorde con lo que nos hayan escrito en el correo. Comenzará con un máximo de 20.000 respuestas y la aplicación irá aprendiendo para mejorar nuestras respuestas según lo que escribamos al recibir un mail.

En el Blog oficial de la gente de Google tenemos algunos ejemplos: si recibimos un correo con el texto "¿Tienes la documentación acerca del nuevo software?", Inbox generará respuestas como "No, lo siento", "La busco y te digo algo" o "Ahora te la mando". Tú lo lees, Inbox genera la respuesta y tú decides si enviarla o modificarla, aprendiendo con ello de tus respuestas.


lunes, 9 de noviembre de 2015

Juegos "infantiles" con chat incluido



Hace un año, más o menos, mis sobrinos me dijeron: “Juega al Clash of Clans y entras en nuestro clan”. No sabía de qué me hablaban. Así que, con su ayuda, lo busqué en la Play Store (tienda de Google), lo instalé y aprendí a jugar.



El juego es entretenido, la verdad. Voy a contaros cómo funciona este tipo de juego. Debemos partir de la premisa de que se ha creado para ganar dinero, así que cuidado con lo que pueden hacer los pequeños de la casa.

La realidad es que en el momento en el que estás leyendo estas líneas, millones de niños y niñas de todo el mundo están jugando en este momento al juego multijugador online de éxito entre los/as más pequeños/as: el CLASH OF CLANS. Muchos padres y madres lo llevan instalado en sus smartphones o en sus tablets, a petición de sus hijos e hijas. La inmensa mayoría de los progenitores que lo llevan en el bolsillo no saben nada sobre las características, pros y contras de dicho juego. Pero también puede suceder que sea el/la propio/a menor quien lo tiene instalado en su tablet y juega cuando puede.

El juego pertenece a la empresa finlandesa Supercell que lo lanzó en primer lugar en el Apple Store y, después de 4 meses, más de 3 millones de personas estaban ya jugando a diario con él. Niños-niñas, jóvenes y también adultos de más de 130 países distintos, compiten los unos contra los otros en un juego de estrategia, ambientado en un entorno lleno de vikingos, brujos, valquirias guerreras y conjuros. 
Yo me lo instalé, como os decía al comienzo, y llevo ya un año jugando. Y la verdad es que después de este tiempo jugando al CLASH OF CLANS he de reconocer que su éxito es merecido. Está magníficamente diseñado, es muy atractivo, divertido y… adictivo. Pero, evidentemente, tiene sus virtudes y sus defectos. Y cuando los defectos pueden afectar a los niños, a las niñas y adolescentes, entonces es necesario informar e intervenir. Sinceramente, creo que son mayores sus virtudes, pero los aspectos negativos son importantes. La buena noticia es que podemos actuar y neutralizar los aspectos negativos. Veámoslo.



Se trata de un juego de construcción y guerra. Al principio es necesario dedicarle más tiempo, ya que el jugador tiene que construir su aldea desde la nada. Esto supone tareas que implican garantizar la producción de suministros (llamados oro y elexir), crear las defensas necesarias para repeler los ataques contrarios y, sobre todo, formar un ejército potente. Al mismo tiempo deberemos integrarnos en un clan que nos ayude a la hora de defendernos y posicionarnos. Personas de las que aprenderemos y que aprenderán con nosotros, desde cualquier país del mundo. Personas que no conocemos en su gran mayoría.

Puede parecer algo superficial dedicar horas de nuestro tiempo libre a construir una aldea virtual y protegerla contra dragones virtuales en un juego de Internet. Sin embargo, ni es superficial ni es inútil. No es un juego de “pegar tiros”, es un juego de estrategia. Es decir, es un juego que implica pensar, planificar y administrar. El trabajo y las tareas que necesita desarrollar nuestro cerebro para avanzar en un juego como éste, son muchísimo más importantes y necesarias que las tareas desarrolladas durante generaciones en otros juegos mucho más simples y elementales. Generaciones y generaciones han pasado horas jugando a las cartas, al dominó, al parchís y a la oca, y eso está muy bien. Pero un juego de estrategia requiere la puesta en marcha de procesos mentales que están a años luz de otros juegos tradicionales, que siguen siendo, por supuesto, muy divertidos. No planteemos la cuestión como una competencia entre juegos modernos y juegos tradicionales. No lo planteemos como un enfrentamiento entre juegos relacionados con las nuevas tecnologías y juegos manuales. Todo es necesario, positivo e interesante. No se trata de eliminar ni confrontar.

El jugador tiene posibilidad de comprobar en semanas, y no en años, el resultado de algo mal planificado. Los problemas que puede suponer ser demasiado arriesgado en la vida y los que implican no arriesgar nunca nada. Los problemas que supone a medio plazo construir algo muy deprisa para terminarlo antes y comprobar lo frágil que resulta después. Aquellas personas que busquen resultados inmediatos para todo lo que hacen, comprobarán mediante el juego que es un planteamiento erróneo. Comprobarán que en el juego, como en la vida, no obtendrás buenos y duraderos resultados si no te esfuerzas, si no inviertes, si no siembras y esperas pacientemente. Las niñas y niños pueden llegar a interiorizar esto sin necesidad de esperar a ser adultos para comprobarlo por sí mismos, con las consecuencias que ello haya podido tener para sus vidas y la de otras personas. Mediante el juego aprendemos, de forma vivencial, sin necesidad de invertir toda una vida y con consecuencias mucho más salvables.

Vamos a por los posibles aspectos negativos que los padres deben de tener en consideración.

En primer lugar, hemos de señalar que este tipo de juegos (Clash of Clans incluido) es un juego gratuito, hasta que deja de serlo… Puedes conseguir acelerar las progresiones si pagas. Si compras en la tienda del juego “gemas”, puedes conseguir recursos inmediatamente, sin esfuerzo y sin invertir tiempo. Estas compras van de los 4,49 euros que cuesta el saquito de 500 gemas, hasta los 89,99 que cuesta el cofre de 14.000 gemas. Y, por supuesto, puedes realizar la compra todas las veces que quieras. No hay límite de gasto. El juego es gratuito, pero puedes gastar todo el dinero que quieras en él. Esto, que es perfectamente lícito, debe ser afrontado con mucho cuidado por parte de aquellos que tengan hijos, o por parte de los adultos que trabajan con menores de edad y utilizan este tipo de juegos de estrategia por su componente pedagógico.



Y aquí llega el punto por el que escribo este post: los chats y el contacto con desconocidos. El jugador puede (es recomendable) integrarse en una alianza. En el caso de Clash of Clans se trata de un Clan. En este momento me encuentro en uno en el que la mayoría de sus integrantes son españoles, y al que he llegado a través de otro usuario que conocí en otro clan. Pero, primero estuve en un clan cuyos componentes eran rusos. Sí, rusos ¿Qué si sé ruso? Ya me gustaría poder leer a Nabocov en ruso, pero no. Las comunicaciones las hacíamos en inglés. En un clan conoces personas de toda clase y condición.


Todos los jugadores son iguales ante el juego, pero lo cierto es que en ocasiones he observado situaciones de acoso por cuestión de sexo, o incluso situaciones de acoso por racismo o xenofobia. En las salas de chat de estos videojuegos aparecen de vez en cuando individuos que se dedican a proferir insultos y amenazas a otros por las más diversas razones, y también individuos que se agrupan en alianzas que no aceptan a personas de otra raza, de otro país o que rechazan directamente a otros grupos de personas con cualquier motivación. Algunos de los comentarios que pueden leerse no son nada edificantes, como tampoco lo son las situaciones de acoso.

Es importante que nuestros pequeños tengan ciertas cosas aprendidas de antemano. Es muy común que en los chats de los clanes se intercambien números de teléfono entre los aliados para comunicarse vía whatsapp (para concretar horas de comienzo de guerras por ejemplo) y es difícil saber quién se encuentra al otro lado. En mi clan sólo me conocen por mi Nick (apodo en el juego). No saben mi nombre ni mi edad. Como llegué recomendado por otro usuario del clan, no me preguntaron nada.

Este tipo de juegos tiene dos áreas de chat. Uno “privado” que sólo utilizan los miembros del clan y otro “público” accesible a todos los usuarios del juego. Imaginaros, entre los millones de usuarios, el tipo de gente con la que puedes dar.


Si sopesamos los aspectos positivos y los negativos, cada cual sacará sus propias conclusiones. No obstante, cuando se trata de menores de edad, considero que no merece la pena correr el riesgo de sufrir dichos aspectos negativos. Así pues, cuando de menores se trate, es fundamental el papel de un adulto responsable o de los propios padres. Es importante determinar el tiempo que dedican al juego, acordar unos tiempos o unos horarios y respetarlos. Es importante también  controlar el gasto, ya que éste no sólo puede ser un problema en sí mismo, sino también advertirnos sobre la presencia de otros problemas. En nuestro clan tenemos algunos usuarios que han indicado que sólo juegan los fines de semana y en unas horas en concreto, así que el clan a la hora de iniciar su actividad lo tiene en cuenta.

Si estos juegos son supervisados por un adulto, lo más normal es que la experiencia con este tipo de videojuegos sea muy positiva para el menor de edad. Pero, si no existe dicha supervisión, cualquiera de los juegos se puede convertir en un problema para el menor...

miércoles, 4 de noviembre de 2015

"Me gusta" o no.



Esto de Facebook se ha convertido en una suerte de “bienquedas” o de compromisos o amiguismos ¿Cómo no voy a darle a “me gusta” a lo que ha compartido mi amiga Equis? Sencillo, no todo lo que comparta tiene que gustarte.
Y es que algunas veces no nos gusta, no estamos de acuerdo, compartimos cientos de publicaciones de concursos o le damos por dar. Somos así. Es sólo un clic. E inundamos los muros de nuestros “amigos” con cantidad de información que no les interesa. Y así mismo, nuestros “Me gusta” a esas publicaciones inundan el resto de muros. Incluso estamos en grupos que ya no nos interesan. Grupos del tipo: “no eres de retormelones del carajo si no…” Pues no, no lo soy. Pero como estuve una vez allí solicito entrar en el grupo al que nunca más hago caso. 
¿Qué es verdad en nuestras redes sociales? Analizar cuantas publicaciones se comparten o no por vergüenza, por comodidad, por ser el más cuqui, por una falsa concepción de la amistad o, simplemente, porque en realidad no nos parece que refleje la realidad o tenga importancia alguna.

Mi amiga Equis hoy ha escrito que… Pues le doy a “Me gusta”. No, no me gusta. Pero… Le damos a “Me Gusta” con una facilidad increíble. Hasta a nuestras propias publicaciones. Hombre (Mujer), que lo has escrito tú. Si no te gustara… Eso de darle a “Me gusta” a nuestras publicaciones es como el perro que se chupa el culo. Igual. Yo, a mí mismo. Bueno, o retuiteamos. O convertimos en favorita una ocurrencia sin leerla. Que bonita frase. Clic a “Me gusta”. Pero si esa frase la dijo Nietzsche ¿sabes quién es? No, pero es bonita. Vale, dale. Todo fluye por la red, constantemente, de un lado a otro. Nuestras opiniones también, y muy rápido. Entre esos más de 250 amigos, a los cuales no conozco, estoy compartiendo mis ideas. Pero ¿eres nihilista? Nihil ¿qué? La frase, la que escribió Nietzsche. ¿Quién?



Todo nos gusta. O simplemente es que tengo que darle a “Me gusta” a lo que ha escrito Equis. Y ni si quiera nos paramos a mirar si es real o no. Si es bonito, si… Si mi amiga Equis comparte que la Policia Nacional en Madrid está en alerta rosa por atentados terroristas, yo le doy a “Me gusta” y lo comparto ¿has leído bien? Alerta rosa. Lo comparte Equis y pone Policía Nacional. No necesito más. Eso es verdad sí o sí. Y así nacen los bulos.


Esta semana pasada se han llenado los muros de facebook de un texto que dice que desde las no sé qué horas (hora de no sé que país; ya ni la hora zulú se respeta) no le doy permiso a facebook ni a terceras empresas para que utilice mis datos y bla bla bla… Para algo existe la Política de Privacidad y esas cosas que pasas de leer cuando creas tu perfil. De verdad, no me imagino a los curritos de facebook buscando muro por muro si has puesto ese súper texto que te has currado legalmente (¡holita curritos de facebook!).



Hay que ser educados, así que le damos a “Me Gusta” en cuanto vemos una reivindicación que lo merezca. Maltrato animal. Libertad de expresión. Violencia de género. Y sí, en serio. Es bueno hacerlo. Pero si lo haces constantemente con todo, el resto de muros se llena de una cantidad de información que no es necesaria y de la cual al final pasamos. No leemos. Le damos a “Me Gusta” y no lo leemos. Y sí, es importante concienciar. Pero así no se conciencia. Es mejor una publicación tuya a la semana con toda esa información, que los 1000 que pones en un día. Es más efectivo.

En serio, me llegan invitaciones a cosas que para mí no tienen ningún sentido. Estoy muy concienciado sobre el tema del maltrato animal, pero si cada vez que abro mi facebook (o twitter) tengo una foto sobre el tema… Lo siento. Le doy a no ver más. Y listos. Y me pasa con otros temas. Si tú estarás muy interesada en la competición nacional de chapas de tu barrio, pero quizá los demás no. O claro, concursito de lapiceros de ojos de color rojo intenso. Pues nada, dale y comparte. Y yo, por si acaso, le daré. Que igual así me toca y me hago la raya del ojo. Si, soy chico. Pero “Me gusta”.

Pero chico, si eso no hace daño a nadie. Compartir 1000 veces la foto del perrito no hace daño a nadie y quizás a alguien conciencie ¿Si? ¿a ti te ha concienciado? Estoy a favor de la frase de que mi facebook es mío y publico lo que me da la gana (aunque el mío más de una vez se ha visto censurado). Pero ésa es la historia, es tuyo. Personal. Cuéntame como te sientes. Opina, exprésate,… Y no lo conviertas en el buzón de la comunidad en el que todo es “correo basura” lleno de publicidad, promociones y concursos.



La verdad es que veo la ropa que se comparte en facebook por medio de concursos, promociones y tarjetas regalo y me imagino a esa amiga vestida con ese tipo de ropa. Pero luego ni se la ha comprado ni tiene ropa similar y ni siquiera es de su estilo.

Pero “Le gusta”. O no.